LOS RESTOS DEL DÍA (THE REMAINS OF THE DAY) Kazuo Ishiguro

06/06/2011

Dignidad. Aunque el mundo se derrumbe. Antes que la esperanza por un mundo mejor, lo último que puede perderse en la vida es la dignidad. No importa lo que haya sucedido, las personas que mueran en soledad o los tigres que haya escondidos debajo de la mesa. Lo que nunca debe perderse es la dignidad. Aunque no se tenga claro en qué consiste.

Tras la Segunda Guerra Mundial el mundo es irreconocible. Darlington Hall, una mansión inglesa de renombre, es adquirida por un joven rico norteamericano. Stevens, antiguo mayordomo de la residencia, quedará al cargo de la nueva organización y contratación del servicio. Ishiguro refleja así el momento histórico en el que el poder sobre el mundo cambió definitivamente.

Una nueva forma de ver y entender la realidad transformará al completo las relaciones sociales y la escala de valores por la que se rigen las personas. Stevens no comprende las ironías y las bromas de su nuevo señor americano. Ni siquiera concibe que sean necesarias para desempeñar con eficiencia su trabajo. El mundo se ha vuelto demasiado complicado para que él lo entienda.

Sin embargo, una suerte de inquietud se abrirá en el horizonte de Stevens al recibir una carta de Miss Kenton. En ella parece leerse la desesperación de una mujer que ruega por volver a formar parte del servicio de la casa. Para Miss Kenton la vida ha perdido cualquier sentido y lo único que le queda son los recuerdos del pasado como ama de llaves de la mansión. Será éste el pretexto utilizado por Stevens para emprender un breve viaje en su busca. Cada noche, el mayordomo se afanará por recopilar los recuerdos del día, los detalles de una jornada que se enlazan con fragmentos del pasado y construyen el presente.

Desde la visión de un hombre en la sombra, la obra de Ishiguro se hace eco de las ambiguas relaciones de la clase alta británica con los dirigentes nazis. A través de los comentarios y la vida social de los lores, se hace presente el calado que tuvo la ideología racial nazi sobre la clase alta de este país. Una clase social convencida de que el mundo se había vuelto demasiado complicado para que las decisiones fueran tomadas mediante sistemas democráticos.

Los restos del día es una obra que merece ser escuchada. Un relato sobre los convulsos comienzos del siglo XX narrado por un autor británico de origen japonés. Una persona en la orilla de los vencedores, del lado de las democracias, pero que no puede evitar ver a Estados Unidos como el país que utilizó la bomba atómica.

Desde esta perspectiva, la obra de Ishiguro está cargada de actualidad. Los debates en torno a la validez de la democracia, las políticas en la sombra que deciden los destinos del mundo, las visiones inconmensurables sobre la realidad que no alcanzan a entenderse. Un panorama conflictivo y sin solución definitiva al que enfrentarse con dignidad o sentido del humor.

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