TOKIO BLUES (NORWEGIAN WOOD). Haruki Murakami

09/05/2011

Como hablar de Eurípides a un moribundo. Así es leer esta novela de Haruki Murakami. En una sociedad volcada sobre lo técnico y el frenesí, conviene detenerse un instante a recuperar el sentido de la vida expresado en esta obra.

Al comienzo de lo que debería ser la edad adulta, Watanabe se encuentra repentinamente solo. Es el comienzo de sus estudios universitarios y una etapa en la que nuevas experiencias comenzarán a mostrarle los más diversos modos de vida entre lo que podría elegir. El orden estricto, el egoísmo más absoluto, la crueldad hacia el diferente. Son todos estilos de vida que aparecen encarnados en diferentes personajes con lo que Watanabe entablará relaciones.

Apenas sin voluntad sobre su destino, Watanabe presenciará la manera en la que su propia vida comienza a desenvolverse. Arrastrado por lo que parece la necesidad de la situación, terminará por encontrarse ante una decisión trascendente: la manera en la que vivirá el amor. Naoko le ofrecerá la posibilidad de enamorarse de forma dolorosa y trágica únicamente bajo la promesa de que algún día se recuperará de su enfermedad. Midori representará un amor vivaz, exaltado, en el que muchas veces las cosas se hacen por puro absurdo.

La obra de Murakami nos presenta dos realidades con las que habitualmente convivimos. Por un lado nos muestra esa sociedad inalcanzable que nos promete que algún día nos otorgará absolutamente todo, la que nos exige obediencia y sacrificio a cambio de absolutamente nada. Por otro lado, estaría la vitalidad del momento, el disfrute del lugar y la situación en la que nos encontramos. Optar por una u otra posibilidad no será una simple cuestión de amor o de simpatía, sino que decidirá el modo en el que haremos nuestra propia vida al completo.

Sin embargo, lo que se mostrará relevante en la decisión de Watanabe serán todos aquellos factores que habitualmente se nos presentan como inútiles en nuestra sociedad actual. El pensamiento metafísico, el estudio del teatro clásico, la diferenciación entre distintos tipo de verbos… En ellos encontrará el protagonista el modo de comprender el mundo, de clasificar la realidad según sus propios intereses y edificar su propia vida. Porque Watanabe no verá en estas materias un aprendizaje material, sino algo gracias a lo cual comprender todo lo demás. No es lo que hacemos sino la base de lo que hacemos.

Asimismo, este aprecio por lo aparentemente inútil no sólo servirá a su propio provecho, sino que será lo que aporte consuelo a las últimas horas de un desahuciado. Una explicación sobre las características del teatro de Eurípides a un enfermo de cáncer paliará el sufrimiento de éste más que cualquier química. Mostrarle que la vida es una cuestión de decisión y no habrá dioses que vengan a encauzar la nuestra, puede significar un ínfimo gesto físico que conlleve un cambio de proporciones inabarcables. Porque posiblemente, no consista en sobrevivir a toda costa, en permanecer pese a los sufrimientos. La comprensión de la propia vida resulta ser algo más perentorio.

En mi opinión, Tokio Blues es una obra de imprescindible lectura. Un delicado arroyo que poco a poco irá transformándose en un torrente. Una narración en la que nos vemos involucrados desde el primer momento, envueltos por la música que acompaña gran parte de la obra y rodeados por la expresividad de sus paisajes. Un libro del que no habremos aprendido nada y gracias al cual comprenderemos muchas cosas.

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